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¿Qué son las DApps? ¿y qué se puede hacer con ellas?

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Las DApps son aplicaciones descentralizadas de código abierto, que funcionan de acuerdo a un protocolo basado en incentivos para los integrantes de una cadena de bloques.

Estos softwares son creados a través de contratos inteligentes en una blockchain, en donde sus desarrlladores escriben un conjunto de programas informáticos que determinan la función total de cada herramienta.

Las DApps, acrónimo de «decentralized application» (aplicación descentralizada en inglés), funcionan como cualquier otra aplicación para dispositivo móvil y hay de cualquier tipo, desde mensajería hasta vídeojuegos, y pueden ser utilizadas en computadores personales, smartphones o incluso ser accesibles vía web.

Una de las más conocidas es CryptoKitties, un juego creado sobre la cadena de bloques de Ethereum, desarrollado por Axiom Zen, que permite a los jugadores comprar, recolectar, criar y vender gatos virtuales, en ETH. Esta DApp, fue uno de los primeros intentos de implementar la tecnología blockchain para la recreación y el ocio.

¿Cómo nacen las aplicaciones descentralizadas?

Estas herramientas surgieron como una contraparte de las aplicaciones tradicionales, tales como Instagram, YouTube, Facebook, Twitter, o incluso cualquier vídeojuego para dispositivo móvil, debido a que en esos servicios, los datos y decisiones se toman en unos servidores centrales.

El problema, es que ese poder le permite a la empresa detrás de determinada herramienta censurar, alterar el comportamiento o, incluso, beneficiar o perjudicar únicamente a determinados usuarios, poniendo en constante tela de juicio la neutralidad e igualdad de condiciones, actuando como dictadores. Mientras que las DApps son gobernadas por los usuarios.

La descentralización de las aplicaciones vio su origen gracias a la blockchain, la misma tecnología que vio nacer al bitcoin. Y aunque en principio la cadena de bloques se utilizó para establecer un medio de pago entre iguales, sin intermediarios, pronto se vio que esa forma de encriptar las transacciones podía tener otras utilidades, si sobre ella se permitía la ejecución de otros programas.

De esta forma, apareció Ethereum en 2014, una plataforma descentralizada basada en blockchain sobre la que ya se han publicado más de 2.250 DApps, recogidas en el portal The State of The DApps.

¿Cómo funcionan las DApps?

Una DApp funciona de forma parecida a una red de cadena de bloques, en la que cada usuario es un nodo, o computadora conectada dentro de la red, que vela por el correcto funcionamiento y las operaciones que se realizan en ella.

El canal de comunicaciones que usan estas aplicaciones es la misma blockchain. Allí, se registra cada operación que pasa por el «smart contract», o contrato inteligente, que controla la interfaz de la herramienta.

De hecho, la aceptación o no de las operaciones realizadas por los usuarios de la DApp está subordinada a la programación del smart contract, para garantizar que todos los participantes actúen en el marco de lo especificado por el contrato original.

En estas herramientas, los contratos inteligentes fungen como un punto intermedio encargado de corroborar la validez de cada interacción. Así, cada vez que haya una nueva operación en la DApp, la información de la plataforma se actualiza en cada nodo.

Esto último garantiza que cada usuario contribuya a mantener en pie la aplicación, con los recursos de su ordenador, y que la plataforma siempre esté en servicio. Imposibilitando, a su vez, dar de baja a todos los nodos de la red al mismo tiempo. Una situación que puede darse por un ataque informático, u otras razones como la censura.

En este punto, las DApps llevan un gran avance, pues al trabajar y ejecutarse sobre una blockchain, gozan de sus capacidades de seguridad, privacidad e incluso anonimato. Al tiempo que garantizan que la data usada por la aplicación solo es accesible por la persona que originó la información, con lo que los usuarios mantienen un control absoluto de sus datos en todo momento.

¿Cómo se caracterizan las Dapps?

Para poder ser consideradas como una aplicación descentralizada, las herramientas deben cumplir con cuatro requisitos fundamentales: ser de código abierto, tener un protocolo a prueba de consenso, estar encriptada en una blockchain y ser descentralizadas.

La primera de estas características, permite garantizar que los datos contenidos en la DApp estén disponibles para todos sus usuarios. De igual forma, asegura que cualquiera pueda hacer modificaciones y mejoras, a través de un mecanismo de consenso.

Este mecanismo, logra que cualquier cambio que se quiera realizar deba ser aprobado previamente por todos los integrantes de la red, asegurando que todo el proceso de verificación se realice realmente.

Todo esto, está enmarcado bajo la encriptación de una blockchain, en la que toda la información relativa al funcionamiento de la aplicación es almacenado, permitiendo la descentralización.

Imagen: BitCobie

Vea también: Halving, o «reducción a la mitad»: ¿qué es? ¿y para qué sirve?

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